viernes, agosto 18, 2006

esolar: Una Central Eléctrica Termosolar para Chile

El desarrollo de nuestro país, requiere la diversificación de nuestra matriz energética, para asegurar la plena satisfacción de nuestras necesidades actuales y futuras en este ámbito. En efecto, en el último tiempo hemos soportado fuertes y sostenidas alzas en los precios de los combustibles fósiles, tomando conciencia de la vulnerabilidad a la que estamos expuestos, al depender excesivamente de ellos, en particular para la generación de electricidad. Por lo tanto, debemos actuar estratégicamente, incorporando gradualmente nuevas tecnologías, que nos permitan usar intensivamente las inagotables fuentes alternativas de energía, disponibles en Chile.

En la actualidad hemos comenzado a asumir nuestra responsabilidad social en la crisis ambiental que sufre nuestro planeta, sobre todo con respecto al problema del cambio climático. Nuestro país, ha apoyado la adopción de diversas medidas políticas y económicas, que pretenden lograr una reducción global de las emisiones de gases con efecto invernadero, ya sea por medio de estimular el proceso de Investigación y Desarrollo (I&D), para aprovechar las fuentes de energía renovable; o buscando formas de masificar el uso de éstas, en el más breve plazo. Para lograr esto último, es necesario que fomentemos la formación de un “círculo virtuoso”, en el cual los costos disminuyen al aumentar la producción, por efecto aprendizaje, y la participación de mercado crece, gracias a la disminución de los costos.

Nuestro proyecto, ”esolar: Una Central Eléctrica Termosolar para Chile”, consiste en innovar sobre la base de una tecnología madura, conocida como Central Eléctrica Termosolar (CET), para transformar energía solar térmica en electricidad, a escala industrial, con un costo competitivo. Una CET funciona de forma similar a una Central Termoeléctrica convencional, excepto que, el vapor que mueve las turbinas del sistema generador de electricidad, es calentado, en el primer caso, con energía limpia, que proviene directamente del Sol, y en el segundo caso, a partir de una fuente no renovable, como son los combustibles fósiles, emitiendo gases con efecto invernadero y provocando un enorme daño al medio ambiente global.